¿Por
qué los Mundiales de futbol son tan notorios?
Es una combinación de pasión natural por el deporte y la sana
competencia, la eficacia del sector privado y el poder estatal de los gobiernos
que quieren aprovechar la propaganda.
El segundo
torneo se jugó en 1934 en la
Italia de Benito Mussolini, "Il Duce" quería
organizar el Mundial. Suecia, el otro postulante, retiró su candidatura
sin explicaciones. Carteles mostraban a un jugador, con una pelota, haciendo el
saludo fascista y, durante los partidos, se veía la bandera italiana y
la de Alemania con la svástica. Árbitros permisivos dejaron que
Italia ganara el campeonato. Los jugadores terminaron siendo "Comendadores
al Mérito Deportivo", y Mussolini
acariciándoles la cabeza.
Para
el Mundial de Francia de 1938, los italianos viajaron en medio de grandes
presiones políticas. Saludaron con la mano extendida recibiendo un
abucheo ensordecedor. Italia llegó a la final contra Hungría. Los
jugadores recibieron un telegrama firmado por Mussolini:
"vencer o morir". Italia ganó 4 a 2. El diario "La Gazzetta
dello Sport exaltó "la apoteosis del
deporte fascista en esta victoria de la raza".
En el mundo
contemporáneo son muchos los políticos que usan el campeonato
para su provecho particular. Sugestivamente, Kofi A. Annan, secretario general de la ONU, escribió una
columna, «La Copa
del Mundo: ¡qué envidia!», en que señala que,
además de congregar a 207 países mientras que «nosotros
tenemos solo 191... a todo el mundo le gusta hablar
sobre la Copa
del Mundo.... Ojalá pudiéramos mantener
más conversaciones...».
Derechos
de propiedad. En el
mundial muchos se benefician: la
FIFA, los patrocinadores, la televisión, la prensa,
los vendedores de camisetas, etc. Hoy, con 32 selecciones, se estima que
será seguido por una audiencia de aproximadamente 33.000 millones de
teles- pectadores. La FIFA obtendrá ingresos por US$2.400 millones y egresos por US$989
millones. El equipo campeón se embolsará US$
20 millones, el subcampeón US$ 19 millones, el
tercero y el cuarto US$ 18 millones, del quinto al
octavo US$10 millones, del noveno al decimosexto US$7 millones, del decimoséptimo al trigésimo
segundo US$ 5 millones.
Pero la
clave está en que Alemania invirtió US$
6.500 millones en la construcción y arreglo de carreteras, aeropuertos y
fabricación de trenes. Casi toda fue una inversión digitada por
los políticos.
El
principio del problema es la ausencia de derechos de propiedad claros a
raíz de legislaciones deportivas y civiles impuestas por el Estado, que
han hecho de los clubes sociedades de personas y no de propietarios. Los socios
pueden usufructuarlos, pero no son realmente dueños. No hay política
en los hipódromos ni en el golf. No es un problema de deportes masivos.
No hay política en el beisbol pues los
derechos de propiedad son claros y cada equipo y estadio tiene un dueño.
Algunos
clubes de futbol han comenzado a convertirse en
sociedades de capital, dejando de ser sociedades de personas. Un caso notorio
es el del futbol español, que progresó
notoriamente (incluso su selección nacional) gracias a que, en 1988, el
Gobierno de España desreguló
parcialmente la actividad, permitiendo a los clubes convertirse en sociedades
anónimas. Muchos son ahora propiedades de inversores privados. El Real
Madrid, por ejemplo, es el club de futbol más
rico del mundo. De una deuda de US$333 millones,
pasó a tener, a principios del 2003, US$172
millones en caja.