Argentina, entre Hegel y Locke
Armando Ribas
Abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador. Nació en Cuba en 1932, y se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. En 1960 obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Llegó a la Argentina en 1960. Se entusiasmó al encontrar un país de habla hispana que, gracias a la Constitución de 1853, en medio siglo se había convertido en el octavo país del mundo.


   La sabiduría no es no equivocarnos, sino darnos cuenta. La falibilidad del hombre es un hecho histórico incontrovertible. Tanto así que está reconocido en el cristianismo: “El justo peca siete veces, el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra”. Lo que determinó el progreso histórico, no resultó de la modificación de la naturaleza humana, sino la creación del sistema político que tomó conciencia de ella. Y al respecto dijo Hume: “No podemos hacer nada para cambiar algo natural en nuestra naturaleza.  Lo más que podemos hacer, si queremos cambiar los comportamientos, es cambiar las circunstancias y la situación, y hacer del cumplimiento de la ley nuestro interés más próximo”.
 
    Decididamente en Argentina entre Cristina (representante de Perón) y Macri nos encontramos ante la alternativa entre Hegel y Locke. Si mal no recuerdo Cristina en una oportunidad se reconoció públicamente como hegeliana, seguramente sin haber leído jamás a Hegel. Fue Hegel quien en su Filosofía de la Historia escribió: “El Estado es la divina idea tal como se manifiesta sobre la tierra”. En este concepto se reconoce el absolutismo del Estado como la entelequia rousseauniana de la voluntad general. O sea de la soberanía en el supuesto de la igualdad. No debiera de haber dudas de que en esa concepción se basó la política de los Kirchner y por supuesto la expresión manifiesta de Cristina, hasta la fecha.
 
    Por supuesto tampoco reconocía la propiedad privada y así dice: “Si se confunde al Estado con la Sociedad civil y su determinación se pone en la seguridad y la protección de la propiedad y la libertad individual, se hace del interés de los individuos como tales el fin último en que se unifican y en ese caso ser miembro del Estado cae dentro del capricho individual”. Fue en función de la aceptación de ese criterio que se violó la propiedad privada con la nacionalización de YPF y de Aerolíneas Argentinas. Y se violó el artículo 17 de la Constitución Nacional.
 
    Pero la violación paladina de la propiedad privada se expresó en el aumento del gasto público, que pasó del 22% del PBI en el 2002 a más del 50% del PBI al final de su gobierno. El incremento del gasto público implica el aumento del nivel de los impuestos lo que determina la caída en la inversión y consecuentemente en la reducción de la tasa de crecimiento económico. Y esa es la situación recesiva en que se encuentra la Argentina, y no ignoremos que un proceso similar se vive en la Unión Europea, como consecuencia del incremento del gasto público que ha tenido lugar.
 
    Con anterioridad a Hegel ya John Locke había tomado conciencia de la naturaleza humana, y por ello en su Segundo Tratado del Derecho Civil propone el reconocimiento de la naturaleza humana. En función de ello reconoce que los monarcas también son hombres. Por tanto era necesaria la limitación de las prerrogativas del rey en función de la separación de los poderes. Y al respecto dice: “Es como si los hombres al abandonar el estado de naturaleza acordaran que todos ellos excepto uno deban estar bajo la restricción de la ley; pero que el debería retener toda la libertad del estado de naturaleza, aumentada con poder y hacerse licenciosa con impunidad”. Por ello estableció que el derecho a la búsqueda de la felicidad es el principio fundamental de la libertad. Este principio está reconocido en el artículo 19 de la onstitución Nacional.
 
    Y esa fue otra violación que se instauró durante el gobierno de los Kirchner, cuando no solo tenían la mayoría peronista en el Congreso, sino la dependencia del poder judicial. Por ello todo parece indicar la presente impunidad de Cristina, al tiempo que todavía no se reconoce la situación del poder judicial. Y no olvidemos que lo que en Estados Unidos se denominó la Revisión Judicial (Judicial Review) determinó la posibilidad de limitar el poder del Ejecutivo. Tal fue el reconocimiento de Madison y Hamilton y por ello Adam Smith reconoció: “Cuando la justicia está unida al poder Ejecutivo es escasamente posible de que la justicia no deba frecuentemente ser sacrificada a lo que es vulgarmente llamado política”.
 
     Esa es la situación heredada por Macri, la cual tiene un intento indubitable de modificar. Ese propósito fue la posición adoptada en su reciente discurso respecto a las causas de la situación de Correo y  la supuesta rebaja del aumento de las jubilaciones. Allí dijo yo me equivoque, no soy un mago y soy falible y lo que garantizo es la honestidad. La posición política de Macri pues es reconocer los derechos individuales y así como cambiar la posición argentina respecto al mundo. Por ello la visión de Argentina en el mundo ha variado favorablemente, y más recientemente ha sido invitado por Trump.
 
    El problema pendiente es que hasta la fecha no se ha modificado la situación de desequilibrio económico heredada. Así el gasto público en el 2016 alcanzó a un 56% del PBI. Por ello la inflación continuó en los niveles del 40% y la economía mantiene el proceso recesivo y cayó un 2,5%. Hasta la fecha esa situación no ha variado. No obstante que Macri pretende el aumento de la inversión extranjera, lamentablemente se mantiene el elevado nivel del impuesto a las ganancias, y también se mantiene la creciente revaluación del peso.
 
    Es indudable que su actitud respecto al gobierno está claramente de acuerdo con los postulados de Locke. Desafortunadamente hasta la fecha no se han tomado las medidas requeridas para resolver la situación de desequilibrio económico heredada. Tampoco se conocen los proyectos del gobierno referentes a las medidas pendientes. Y recordemos a Séneca: Para el que no sabe dónde va no hay viento favorable. Creo que Macri sabe dónde quiere ir, lo que hasta ahora es una incógnita son las medidas propuestas para lograrlo.
 
    La batalla entre Hegel y Locke ha sido manifiesta en la historia argentina. En 1852 Locke le ganó a Hegel que estaba presente de la mano de Rosas. Llegaron entonces Mitre, Urquiza, Alberdi y Sarmiento, y con ellos los derechos individuales incluidos en la Constitución de 1853-60. En 1943 volvió a vencer Hegel con Perón y Evita a la cabeza, Así llegamos con el gobierno de los Kirchner hasta el 2015. Y en el 2016 sorprendentemente volvió Locke de la mano de Macri. Y aquí estamos con la esperanza de que el triunfo reverdezca a La Argentina. 
 

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