G20: mercantilismo vs. mercado natural
Alejandro A. Tagliavini
Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland (California). Galardonado con el Premio a la Libertad, otorgado por Fundación Atlas para una Sociedad Libre.



A raíz de la aprobación del Presupuesto 2019 -buena noticia comparada con la incertidumbre y el mayor descontrol del gasto- Moody's dio a conocer un análisis interesante. "La aprobación ayudará a desbloquear alrededor de u$s 7.600 M en financiamiento", lo que constituye un evento "positivo para el crédito" aunque, en mi opinión, significa seguir endeudándose para salvar al actual sistema decadente. "Si bien los aumentos de impuestos y los recortes de gastos probablemente hagan que la economía se contraiga aún más, la aprobación del Presupuesto allana el camino para una mayor consolidación de las finanzas... clave... para... asegurar el financiamiento continuo del FMI", dice Moody's que asegura que estos préstamos "permitirán satisfacer las necesidades de financiamiento hasta fines de 2019". "El programa... en conjunto con una política que apunta a un crecimiento nominal del 0% en la base monetaria hasta junio de 2019... ayudará a mantener controlada la inflación", pero el PBI caerá 2,5% en 2018 y 1,5% en 2019, demasiado optimista en mi opinión, haciéndose eco de las expectativas mercantilistas del oficialismo, y augura un déficit primario del 0,5% -no del 0% como promete el Gobierno- pero aun así el FMI continuará apoyando si las autoridades se comprometen con el equilibrio fiscal y hasta se podría dar un formal-waiver si una recesión mayor frena más la recaudación. 


Para Moody's, la deuda aumentará hasta el 82% del PBI y los intereses se llevarán el 15% de los ingresos en 2020, "por encima de las medianas del 58% y 12%, respectivamente, que esperamos para la categoría de calificación B de Argentina". Por cierto, a muchos analistas con razón les preocupa particularmente el avance de la deuda, del Gobierno nacional, en manos del sector privado y organismos internacionales (FMI), que subió desde el 30% del PBI a fines de 2017 a casi el 60% hoy. Así las cosas, suponiendo que en 2019 se alcance el déficit primario de 0%, considerando que los intereses rondan el 4% del PBI, sin contabilizar las variaciones en el tipo de cambio, se necesitaría un superávit de 4% para que la deuda no siga aumentando. Esto trae dudas y, de hecho, los bonos en dólares del Gobierno nacional, del tramo medio y largo, no mejoran. Pero además de la aprobación del Presupuesto, el oficialismo confía en crecer gracias al campo y a un empujón a partir de la Cumbre del G-20, mostrando su perfil mercantilista, eso de creer que se crece aumentando las exportaciones o el consumo interno -la venta de mercaderías netas- cuando "... lo que el sistema económico produce no son cosas materiales, sino conocimiento inmaterial", según Frank Tipler, y "... los recursos económicos... no son los recursos naturales... sino... las habilidades organizativas y tecnológicas...", según N. Rosenberg y E. Birdzell.


O sea que la riqueza pasa por la capacidad creativa, el desarrollo científico y tecnológico que se agranda a medida de la libertad de mercado por cuanto más libertad significa más personas, más cerebros aportando creatividad en contraposición con las regulaciones estatales que son la imposición antinatural -coactiva- de unos pocos cerebros, los de los reguladores.Por esto Japón, siendo más pequeño, es más rico que Argentina, que es el país con el 8vo. territorio más extenso del mundo y, sin embargo, por su PBI está en el puesto 21 mientras que, irónicamente, está en el 44 entre los países exportadores del mundo, es decir, supera en PBI a países que exportan más. La Bolsa de Cereales de BA insiste en que la campaña 2018/2019 aportará unos 125 millones de toneladas a pesar de los recientes anegamientos en algunas zonas. Pero aun suponiendo que esto se efectivizara, echar este dinero en un sistema económicamente ineficiente -con poca capacidad creativa- es un balde de agua en una pileta con un gran agujero. En cuanto a la Cumbre del G-20, además de costarle sólo al Gobierno argentino más de u$s200 millones, el día 30 será feriado, se cerrarán calles, aeropuertos, etc., lo que perjudicará severamente a la economía. A cambio de, en el mejor de los casos, bonitas declaraciones y las clásicas promesas de inversiones que, aunque se realicen, serán otro balde de agua. 


Los problemas que dominaron la última Cumbre en Hamburgo y que la tornaron inútil son los mismos, de modo que ya conocemos el final: otra costosa e inservible cumbre. Y, para peor, dando un espectáculo dantesco, inmoral al recibir con cenas de gala al Gobierno saudí que, en lo que va del año, descuartizó al periodista Jamal Khashoggi y degolló a más de 200 personas por acusaciones como "blasfemar", y a Putin mientras Theresa May acusa al Kremlin de asesinar al exespía ruso Serguei Skripal en Londres. 



Publicado en Ámbito Financiero.
 

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