Rumbo al colapso del sistema financiero argentino
Jeremías Morlandi

Economía (UBA). Asesor financiero. Responsabilidad Social Empresaria en RM Holding Funds.




Argentina tiene una peligrosa tendencia a repetirse. Cada diez o quince años nos chocamos contra la pared por tomar siempre la misma ruta equivocada. Como un ratón de laboratorio atrapado en el laberinto intentando encontrar la salida siempre por el mismo pasillo equivocado, vamos convencidos una y otra vez pensando que esta vez las mismas recetas nos llevarán a un lugar distinto. Locura, diría Einstein. 
 
Hace un año se advertía sobre el riesgo que conllevaban las Lebacs, cuyo stock llegó a los 1.2 billones de pesos, que a un dólar de 20 pesos, implicaban 61 mil millones de dólares, un monto mayor al total de las reservas totales del BCRA de ese momento. 
 
Tras el desarme de Lebacs, con licuación de su stock - y de nuestros salarios- mediante, se llevó a cabo su reemplazo por otro instrumento que sería más seguro, según nos contaban: Las Leliqs. 
 
Un año después, se advierte nuevamente del peligro inminente que conlleva el stock de Leliqs, que supera el billón de pesos o unos 25 mil millones de dólares (la diferencia del stock en dólares es prueba de la licuación mencionada). 
 
Junto con la instalación de las Leliqs como nuevo instrumento de política monetaria, se instauró la emisión cero. 
 
No pasó mucho tiempo para que muchos se percataran de que esa frase era sólo un slogan, dado que, no sólo el BCRA continuó emitiendo, sino que por el mecanismo propio de las Leliqs, su existencia es una promesa de emisión futura.
 
Como sabemos, la inflación es en todo momento y en todo lugar un fenómeno monetario, y esta no es la excepción. 
 
Simplemente que esta vez, la emisión actual no es lo único que está causando la inflación, sino la promesa de que en algún momento parte de esas Leliqs, que crecen a un ritmo del 90% anual, va a tener que salir a la calle, es decir, que esos pesos deberán ser emitidos. Si las expectativas de inflación no bajan y no hay confianza en el plan monetario, la demanda de dinero continúa cayendo con su respectivo correlato en que habrá más inflación y más devaluación, algo que ya estamos viendo en las últimas semanas. 
 
Ante este escenario, hay economistas que afirman que pronto Sandleris deberá abandonar este esquema Monetario. Pero ¿es esto tan simple?
 
¿De verdad algún lector se imagina a ese millón de millones de Leliqs convertidos a pesos y volcados al mercado? Difícil que eso suceda.
 
Evaluemos las alternativas con las que cuenta el BCRA: 
 
1) Se podría seguir el camino del 2018 y aprovechar la devaluación de la moneda para cancelar el stock con un monto menor de reservas y que los bancos sean los que determinen cuántos dólares venderán y en que momento, sin que el BCRA emita pesos. Esto, al igual que el año pasado, implicaría también licuar los ahorros de los argentinos. 
 
2) Alguna salida al estilo Plan Bonex: Esta es la alternativa la que más chances tiene de convertirse en el final de esta novela en la que las autoridades nos han metido, y generaría grandes estragos en todos los ahorristas que no eligieron correr los riesgos de las Leliqs. 
 
En el caso de las Lebacs, por ejemplo, cada inversor individual era tenedor del activo y decidía a que plazo invertía su dinero y cuanto. De haber realizado un canje compulsivo por bonos a 5 o 10 años, si bien hubiera constituido otro abuso a la propiedad privada a los que nuestros políticos nos tienen acostumbrados, sólo hubiera afectado a los tenedores de Lebacs, que habían elegido correr el riesgo de ese instrumento. 
 
Sin embargo, en este caso, los tenedores de las Leliqs son los bancos y la inversión es realizada en gran parte con los plazos fijos de ahorristas conservadores que no aceptaron correr semejantes riesgos.
 
Si el BCRA realizara un canje compulsivo de Leliqs, los bancos deberían agarrar un bono en una ventanilla, acercarse a otra y explicarles a sus clientes que no podrán honrar sus compromisos de pago. Esto traerá una corrida cambiaria y bancaria incluso mayores al 2001 diezmando nuestro sistema financiero. 
 
3) Suponiendo que no siga ninguna de esas opciones y elija emitir todo el stock de Leliqs, nos enfrentaríamos a una hiperinflación de proporciones colosales. 
 
Como vemos, todos los escenarios planteados para salir de esta situación nos traerían pérdida de ahorros y más desconfianza en nuestro sistema financiero o peor.
 
Por supuesto que se podría dólarizar la economía, llegando a un acuerdo con el Tesoro de los Estados Unidos, cambiando todos los pasivos del BCRA, depósitos, etc a dólares. Para hacerlo, también habría que incurrir en reformas estructurales que nadie se ha animado a hacer en la última década, como una reforma del Estado que reduzca fuertemente el número de empleados públicos y las áreas que abarca para que los ciudadanos gocen de mayor libertad sin la intromisión del gobierno en cada aspecto de sus vidas; una reforma tributaria y laboral, que bajen fuertemente los impuestos y las regulaciones para fomentar el trabajo y la inversión; y una reforma del sistema previsional, que actualmente se encuentra quebrado y es eje de debate en todo el mundo. 
 
Lamentablemente, la opción de dólarizar no estará sobre la mesa dado que será difícil que los políticos renuncien a la posibilidad de financiar con emisión su propio descalabro.  




Publicado en República Económica.
 

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